El Lunes 17 de Noviembre tuvimos alta convocatoria y expectación de parte de nuestro equipo, nadie quiso quedar fuera de la conversación con Felipe Alessandri y con justa razón. Casado, padre de familia, 42 años y Abogado de profesión, asumió en Octubre del 2016 como Alcalde de Santiago.
Comenta que ha sido una experiencia dura y con un alto costo familiar porque la política empieza “después de las seis de la tarde” y muy pocos creían en su candidatura. No obstante, le ganó a Joaquín Lavín en las primarias y luego a Carolina Tohá. Además, ha tenido que aprender a lidiar con una alta cobertura mediática, siendo una persona más bien de “bajo perfil”. Toda esta experiencia ha sido un “megadoctorado” en cuanto a aprendizaje, diversidad y desafíos.
Es responsable de la seguridad, educación, salud, recreación y cultura, migración, entre otros temas complejos de la comuna, que engloba realidades socioculturales muy distintas. En Santiago habitan 300.000 ciudadanos pero diariamente circulan 2.500.000 personas y en su opinión debiese tener status de comuna capital. Por otra parte, gestiona a 6.000 empleados, con una edad promedio 58 años y “cuatrocientos años de historia”. Heredó un fuerte déficit fiscal, por lo que su realidad es “más trabajo que glamour” y según él se ha convertido en el “Alcalde Pedigüeño”.
Su lema ha sido “Santiago seguro, limpio y ordenado” y se le observa contento al relatar que este segundo semestre han habido menos tomas en los 42 colegios del sector. Ha aplicado la política de “rompe, paga”, “colegio tomado colegio desalojado”, para que la comunidad escolar pueda estudiar. El foco ha estado en “recuperar la excelencia”, dado que cree en la educación pública pero con mucha gestión.
En el ámbito cultural le correspondió negociar con los sindicatos del Teatro Municipal y uno se fue a huelga. Con la mayoría se logró un buen entendimiento al transparentar las cifras y reales posibilidades. Se ha esforzado por acercar la cultura a todos y que no sea sólo de elite, también por recuperar espacios públicos y devolver la majestuosidad a la ciudad.
El tema migratorio es complejo, está poco regulado y las costumbres son distintas, por ejemplo, los chilenos viven más “puertas adentro”. En todo caso sostiene que la “diversidad y multiculturalidad enriquece”.
Y por último, en lo político ha privilegiado un estilo republicano que busca los acuerdos. Aspira a ser agradecido y “enaltecer la política”, ya que se puede tener opiniones distintas pero al final somos todos “humanos tratando de hacerlo bien”.